CICLO “LA GAVETA, 2ª TEMPORADA”
COMENTARIO Nº 74 07 DE JULIO DE 2011
Ella, la araña, teje y reteteje, ajena a lo que pasa a su alrededor. Su misión es tejer y tejer, siempre seguir tejiendo. Puede ser que hilos antiguos se rompan o queden en desuso, que surjan nuevos puntos donde iniciar, o terminar, nuevas fibras. Un trabajo metódico y sin fin .Casi no piensa, simplemente cumple su trabajo, aplica los mandatos. La telaraña nos envuelve, nos atrapa, va cerrando la red, y así seguirá. Estamos rodeados, la telaraña fiscal nos envuelve, parece que nos puede llegar a asfixiar. Con el analfabetismo político han ido naciendo nuevas arañitas y sus telarañitas, cada una se siente independiente y la teoría es que deberían ser “corresponsables”.
Siempre he pensado que un sistema fiscal debe de cumplir una serie de principios básicos. Debe de ser general, Debe de tener un fin general bien claro, no debe ser la última gota que se exprime, debe de estar sujeto a los objetivos estratégicos de la sociedad y fundamentalmente debe de ser sencillo y aséptico.
Nuestro actual sistema fiscal, al que definí hace un tiempo como un potaje fiscal, es en estos momentos un sinfín de normas descoordinadas y deslabazadas, sin un objetivo estructural claro y con un fin primordial de suministrar fondos a las arcas del Estado, Comunidades y Entes locales. Cada estúpido ha pretendido crear su propia telaraña, buscando votos, son las arañitas autonómicas. Como al ciudadano consumidor de presupuestos lo hemos acostumbrado a vivir del cuento, al ciudadano suministrador de recursos lo han ido sustituyendo paulatinamente con el endeudamiento y déficit ¡Oh el poder de los votos! ¿Votos para hoy, hambre para mañana? Al final todo conduce siempre a una crisis financiera, de un sistema autoengañado, en manos de agentes comisionistas y que ha conseguido dejar un Mundo peor para nuestros sucesores.
Por eso creo que, como en todo, ha llegado el momento de sentarse y pensar. Hay que redefinir, también, nuestro sistema fiscal y tributario. Dirigirlo adecuadamente hacia objetivos claros. Hay que aprovechar el poco aire que nos irá dejando la convergencia europea para ponerlo al servicio del País.
Hay que propiciar un sistema que potencie la competitividad y productividad del sistema. Debe de ser universal, nada de economía no sujeta o sumergida. Yo creo que hay que simplificar y cada nueva norma debe de ser un nuevo texto refundido que elimine toda la normativa anterior.
No tengo espacio para una detallada exposición de cada figura, por lo tanto me voy a centrar en grandes líneas. Ya en reflexiones inmediatamente anteriores, hemos reducido y fijado la dimensión del Estado, Hemos reducido el gasto de los presupuestos eliminando a los vividores de presupuestos y gastos no estratégicos, ahora nos toca simplificar el sistema recaudatorio y, de momento, olvidarse de los lobbys.
El único impuesto que debe de ser progresivo el de la renta de las personas, con las modificaciones propuestas semanas anteriores, que en todo caso serán más progresivas. La redistribución de la renta debe hacerse por la vía de la garantía de recepción de servicios a los ciudadanos y primando su capacidad de elección.
Las empresas y autónomos deberán tener un sistema único, de manera que la actividad productiva sea competitiva independientemente de la figura de la empresa. Con el fin de facilitar una mejora y flexibilización del Mercado laboral se debe de permitir la dotación de una reserva especial para los despidos de personal con cargo a cuenta de explotación, de gestión no pública, ya hablaremos en próxima reflexión. Seguramente vale la pena explorar sobre la posibilidad de sustituir parte de la financiación de las actuales cuotas a la Seguridad Social por un recargo sobre IVA/IGIC, buscando competitividad país y mejora de las estructuras de costes empresariales, todo ello dentro de la armonización europea de tipos que me parece fundamental.
El gran impuesto del futuro, en mi opinión, es el IVA, al consumo y a los servicios. Tiene una gran ventaja obliga a pagar a todos, los de la economía visible y la sumergida. Pequeñas modificaciones en la renta de las personas sustituyendo bonificaciones genéricas por deducciones con factura, arreglarán el problema. Lo siento por mi dentista. Como veremos la semana que viene en el mercado laboral se pueden proponer medidas similares.
Las tasas son lo que son, el precio por la recepción de un servicio determinado. ¡Adiós bonificaciones! ¡Ni copago ni bonificaciones demagógicas! No se puede mezclar la política ramplona del voto fácil y el funcionamiento de las Instituciones.
En la telaraña sobran muchos tramos, hay que eliminarlos, simplificarlos. Las arañitas de los reinos de taifas de los estaditos autonómicos deben de desaparecer.
El gran objetivo debe de ser reducir y simplificar la telaraña fiscal a lo que sea necesario para la sostenibilidad social. ¡Vale la pena de pensarlo!
Gracias por su atención y, a pesar de lo dicho, “Buenos días” y disfruten de la vida. Reciban un fuerte abrazo amigo de su amigo,
El Magóez
En Las Medianías, que es mi sitio, a 7 de Julio de 2011.
También en: www.facebook.com/el.magoez
REFLEXIÓNES ANTERIORES: