CICLO “LA 2ª GAVETA”que ahora es 5ª
COMENTARIO Nº 3-5ª
TEMPORADA, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Esta semana he tenido una
telecomunicación con un amigo alemán, quiero decir que yo estaba aquí, en mi
casa, y el estaba allí en su casa de él. Me ha contado que el domingo hay
elecciones y que gane quien gane poco va a cambiar la cosa. Seguirán con sus
problemas de los últimos años sin arrancar y “exportando viejitos” a los países
limítrofes, de precios más baratos, porque allí las pensiones tampoco dan para
mucho. Que allí las residencias de ancianos se están convirtiendo en fondos
buitre que se juegan a la ruleta la casa del viejito a cambio de mantenerlo el
resto de su vida siempre que el viejito, ademas, les deje gestionar casi toda
la pensión para comer y atenderlo. Que hay muchos compatriotas que no consiguen
salir de pobres con eso que llaman mini-jobs, que los vecinos del sur les han
dejado de comprar no sabe muy bien si porque están arruinados o porque les han
tomado manía.
El me cuenta que los medios
alemanes, y por lo tanto ellos mismos, nos ven como unos tramposos y mentirosos
irredentos. Creen que gracias a que ellos han mantenido el sombrajo del euro
esto no se ha ido para el “caragen”. La verdad es que de esas cosas entiendo
poco. Él, el alemán, me cuenta que ellos se pagan sus cosas y que ya no pueden
más. Que si tienen que ayudar, vale, pero no están dispuestos a pagar para que
todo se convierta en fiestas y liberalidades. Que somos poco agradecidos y nos
creemos con derecho a todo. Que nos engañamos a nosotros mismos cambiando a las
cosas de nombre y que todo sigue igual.
Charlamos un poco de las familias y
de los achaques de la edad y nos
despedimos amigablemente. Me dejó un poco mosqueado porque lo último que dijo
antes de colgar fue algo así como “olvidensen”. Y yo me puse a pensar.
Y me puse a pensar que este País
cada vez se parece menos al que yo deseaba. Que yo quería un país en el que la
ciencia y la educación fueran importantes, que gastara en seguridad interna y
externa lo que demanda su pretendido estatus de país grande, que no fuera
mísero manteniendo, que la sanidad y la educación estuvieran garantizadas y no
fueran funcionarizadas y despilfarradoras, que los Gobiernos pensaran
racionalmente en cómo y en qué gastar, y
otras muchas cosas. Pero resulta que la casta política se ha aliado con la
financiera y grandes fortunas, que todo es amiguismo, pesebre y cosas peores.
Que no importan los resultados. Que se trata de acumular y vivir sin dar golpe,
aunque sea paniaguado. Que se recorta en papel higiénico pero no se reforma. Lo
peor que se creen que todo volverá a ser igual.
Tiene razón el alemán, no hemos
aprendido nada. Cambiamos nombres y ya está. Menuda idiotez la tortilla de
papas será tortilla aunque la llamemos “huevos deconstruidos con manzana de
tierra al aroma de oliva de Jaén prensada”. Hemos reformado para que las
grandes empresas suministradoras de servicios
sean auténticos oligopolios y ganen más. La banca la hemos reflotado
entre todos y nos cruje a comisiones. No ha habido castigo para los culpables.
Y me digo yo: Si los políticos y dirigentes están amortizados y obsoletos… ¿no
será hora de cambiarlos a todos? Hay que reformar de verdad, de arriba abajo,
si desde arriba del todo. Hay que cambiar las normas generales de
comportamiento y el propio comportamiento. Lo demás será un “vivir sin vivir,
un lento devenir y un sobrevivir sin casi esperanza”, vamos, sobrevivir
malamente, pero habrá castas. Nos queda cambiar o llegar a la solución cubana
tras pasar por otro caótico frente popular. Lo que propongo se llama
regeneración.
Tengo la sensación que la crisis nos
ha hecho perder una buena generación, pero todavía estoy más seguro que la
inoperancia y la miopía colectiva y el egoísmo político nos han hecho perder el
rumbo y hasta el País. Esperen unos años, cuando los viejecitos de este país
tengamos que emigrar a Marruecos y Argelia la historia habrá cerrado un ciclo.
El Gobierno ya ha puesto la primera piedra. Queda mucha tarea por hacer. La
solución no está ni en Alemania ni en Europa, la solución está aquí, está en
nosotros mismos.
Gracias por su atención y sean felices.
Reciban un fuerte abrazo de su amigo,
En Las Medianías, que es mi sitio, a Jueves 17 de Septiembre
de 2013.
Postdata: Parece que
la hora de Berlín ya no es necesaria. El Fuhrer y el Caudillo han muerto hace
tiempo. Ahora, y no es premonición, la hora portuguesa.
