CICLO “LA 2ª GAVETA”
COMENTARIO Nº 5-2ª,
14 DE FEBRERO DE 2013
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| Tulipero... |
Un grano no hace molino, dice la sabiduría popular (del
pueblo, se entiende). Pero… ¿y un millón de granos? Me temo que tampoco. Nos
hemos perdido en los números. Un millón de personas es uno de cada cuarenta y
cinco españoles. ¿Son muchos?... yo creo que depende. En un país en el que los
medios se han convertido en caja de resonancia de minorías y en simple
posicionamiento "a favor" o "en contra de"… un millón se puede manipular fácilmente
con la ayuda de las redes sociales. ¿Saben que una gran parte los usuarios de
las redes sociales no votan? Solo hacen ruido y tratan de arrimar el ascua
contra la sardina ajena. Un millón de personas haciendo ruido son… unos carnavales.
Cuarenta y cuatro millones de personas calladas son un aburrimiento, un rebaño
y un peligro. Este es el entorno. Me vale cualquier otra proporción dos frente
a cuarenta y tres, tres frente a cuarenta y dos, etc., etc. Y para que nadie me
malinterprete creo que era totalmente necesario que el Congreso discutiera,
tomara en consideración, la iniciativa popular sobre la “Dación en pago y la
Ley Hipotecaria”, la situación actual de la banca en este asunto es arcaica y
abusiva. Más todavía ya está bien de negocios en que algún actor no puede
perder por legislación vigente. Son rémoras de un pasado injusto. Un millón de
personas haciendo ruido son un problema y más si tienen vuvucelas o lepatatas,
según sean zulús o setsuanas, y redes
sociales. Son una molestia, no más que eso.
Cuando estudiaba me decían que en una determinada estructura
económica siempre había residuos del pasado y señales del futuro. El secreto
está en eliminar unos y encontrar y propiciar los otros. La lucha de clases es
una realidad decimonónica y posterior. Hoy lo que debe de destacarse es la
capacidad de movilidad económica de las personas dentro de una sociedad en función de trabajo,
formación, estrategia y suerte. Por eso
me gusta el debate que se está produciendo en los Estados Unidos sobre
crecimiento, equilibrio fiscal, gasto público y hasta precio de la hora de
trabajo. Un debate en el que el individuo y la familia se convierten en el
centro de la cuestión, en el que el bienestar y la fortaleza de las clases
medias están en el centro de la cuestión. El Tío Sam está para no molestar y
ayudar, lo tienen claro. En Europa, y más en España, todo ha devenido en
“Cuestión de Estado” cuando lo verdaderamente importante es el bienestar y
oportunidades de la gente no del Estado que siempre, sin límites, se convierte
en opresor. Esa es la regeneración que necesitamos. Esa es la visión que hay
que trasladar a los políticos europeos. Queremos un Estado moderno e inocuo,
que recoja el verdadero sentimiento de la gente. La gente ahora necesitamos:
Trabajo, Trabajo y Trabajo. Por eso no puedo estar de acuerdo con la prioridad
europea al equilibrio de las cuentas nacionales. Necesitamos estímulos al
trabajo, trabajo juvenil, crédito y formación a la nueva (¿?) estructura
productiva. Aunque considero que el BCE bajo la batuta de Draggi nos ha evitado
el caos, ha llegado el turno al fomento trabajo.
Lo demás ya lo sabíamos, el ruido actual son antiguos
susurros, y nadie hizo nada. Tal vez esta catarsis es necesaria aunque no me
guste el zumbido ¡Cuánto queda por arreglar!
Seguramente un millón de cosas. ¿Es mucho?
Este será el envoltorio de nuestra “nueva economía”. Esta es
la resaca de la comodidad y la fiesta, como la cigarra tenemos un millón de
cosas por hacer. “Cigarritas mías”, es tiempo de currar. No vale renunciar,
aunque algunas renuncias nos vendrían muy bien. ¡Un millón de cosas!... tocamos
a un arreglo por cada cuatro, ¿es mucho?
Gracias por su atención y sean felices. Reciban un fuerte abrazo
de su amigo,
En Las Medianías, que es mi sitio, a Jueves 14 de Febrero
de 2013.
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