CICLO “LA 2ª GAVETA”
COMENTARIO Nº 28-5ª
TEMPORADA, 24 DE ABRIL DE 2014
Poco a poco vamos teniendo datos que
nos hacen ver con una cierta perspectiva los efectos de la crisis. Es cierto
que la perspectiva todavía es muy corta pero poco a poco nos vamos quitando esa
visión coyuntural que propicia grandes titulares catastrofistas, los titulares
del pánico y el apocalipsis. Ahora, poco a poco, vamos viendo que la gran
crisis macro se ha filtrado de diferentes maneras hacia abajo. Unos pocos, el
empleo público, ha sufrido relativamente pequeños recortes; otros han sufrido
en sus propias carnes eso, que ahora se llama devaluación interna, y que se
traduce en mucho menores ingresos y mucha mayor precariedad laboral; luego
queda el grupo de los verdaderos sufridores de la crisis: los parados y los
jóvenes, los que probablemente nunca tendrán ni un buen trabajo ni unas buenas
cotizaciones que les permitan una pensión pública digna. Vamos: los del bache,
los nuevos empobrecidos y los verdaderos sufridores.
Siempre he oído, un poco en broma y
un poco en serio, que generalmente los matrimonios se acaban pareciendo y que
los perros también se parecen a sus amos. Pues en la vida económico-política pasa
algo parecido. En la época zapateril pasamos, en un pisplas de la euforia
absoluta a la más profunda histeria, del talante al desencanto y al miedo. Los
cambiamos por los marianistas y estos al llegar cambiaron su discurso y su
política. Tenían un plan secreto que no fuimos capaces de descubrir: la
“devaluación interna”, posiblemente necesaria y nunca explicitada, ese es su
pecado. Ya había muchos parados y el panorama era negro oscuro, el precipicio y
el caos nos acogían inmisericordes. Ahora un par de años después el plan parece
que ha funcionado, el abismo está un poco más lejos y los grandes números, los
agregados, parece que mejoran. Para algunos ciudadanos el mañana parece que no
empeora, otros siguen igual.
Decíamos que los matrimonios acaban
pareciéndose entre sí, pues bien, los países se acaban pareciendo a la forma de
ser de sus gobernantes. El “marianismo” se ha impuesto en este país. Todo es
más lento de lo deseable, el retraso en las decisiones se impone y. lo peor, se
ha perdido la oportunidad de redefinir la nueva estructura productiva
poscrisis. Las reformas solo han sido más bien recortes, salvo las impuestas
desde fuera, y para mayor inri se ha recortado lo más fácil. Los verdaderos
recortes están pendientes y el país no solo tiene un déficit difícil de
eliminar sino que se ha preparado para un equilibrio en tiempos de la nueva
bonanza, si llega. Es verdad que en muchos aspectos se han recuperado algunas
estadísticas, yo creo que con el engaño del “medio pollo para todos de
promedio”, el roto social sigue ahí, y seguirá mucho tiempo. Las subidas de
impuestos han sido la principal baza del Gobierno y el papel del Estado no ha
disminuido un ápice, no se han tapado múltiples fugas presupuestarias
existentes y no parece que la reforma fiscal poselectoral lo piense hacer. El
continuismo se ha impuesto como política general, seguramente ha sido lo más
cómodo.
El Gobierno ha aceptado la trampa
socialdemócrata sin reparos. El Gobierno, a pesar de lo que dice la oposición,
se ha olvidado de su ideología y se ha limitado a administrar una hucha casi
vacía. Es la misma trampa en la que cayeron los socialistas con una política
austericida ejecutada compulsivamente, también desideologizada. Las
consecuencias se está empezando a conocer: el crecimiento es más lento del
deseable, el crédito no llega al consumo y las empresas, y por la vida del
“consumo colaborativo” y el trueque se está abocando a una economía
sumergida cada vez mayor. El desequilibrio se hará cada vez mayor, se está
creando un país bipolar de actores irreconciliables. La economía sobrevivirá
malamente, ese es el verdadero peligro y no una deflación que pone los pelos de
punta a la gran corriente académica y que debería ser coyuntural y signo del cambio de ciclo económico.
El país bipolar aparece poco a poco.
El de los que viven frente al de los que simplemente sobreviven malamente. El
Lazarillo de Tormes debería de ser nuevamente releído por todos, especialmente
el Gobierno. Dicen que los matrimonios acaban pareciéndose… el círculo
perverso acabará siendo un círculo perpetuo.
Gracias por su atención. Reciban un fuerte abrazo de su
amigo,
El Magóez
En Las Medianías, que es mi sitio, a jueves 24 de abril
de 2014.
Posdata: Mientras los
conductores de la EMT de Mallorca ganen como un ministro y la empresa tenga
déficit, es que algo va mal.
