"UN MIXTO DE VERANO"


Obra de FRANCISCO SUÁREZ LÓPEZ, Arquitecto.
No se preocupen que no me he pasado a la cocina en la que me pasa como en la literatura: no soy culto pero sí leído. Soy un comedor exigente que distingo lo bueno de lo malo y poco más. Cuando algo no está bien engaño al metre de turno diciendo simplemente que está rico, con no volver lo tengo resuelto.
Me refiero con todo esto que el panorama geoeconómico local y global está simplemente “rico”. Que hay flecos por todos lados, que casi nada es lo que parece, que las aristas de la situación son cada vez más complejas de desentrañar. Que todo es verdad y no es verdad, que todo cambia. Cambia la teoría, cambian las situaciones y con ellas los intereses que mueven las estrategias. Con locos maleducados twiteando en lugar de explicando, con mediocres dirigiendo bloques más preocupados por su inmediato próximo futuro que lo general, sin verdaderos Personajes (así con mayúscula) en el panorama, con el egoísmo de siempre pero sin disimulo, y, además, con trasnochados demócratas elegidos por la Gracia de Dios que no por los votos de sus pueblos. Entenderán que el tema está más para un refrito que para un sesudo ensayo.
Primer ingrediente. Hay decenas de cosas que no me cuadran. Se lee en los medios que tenemos un grave problema demográfico, que esto se va convirtiendo en un desierto de viejos solitarios. Y yo me pregunto: ¿Quién los cuidará? ¿Quién va a producir? ¿Quién pagará las regalías para pagar las pensiones? La respuesta natural es que hace falta más gente, entonces ¿Por qué les asusta que vengan migrantes? Debe de haber una solución económicamente razonable. Los pueblos de la meseta se despueblan ¿Por qué sí a los temporeros y no a nuevos agricultores y ganaderos importados? ¿No trajo, no sé que Rey, alemanes para poblar parte de Jaén? ¿No se construyó parte de América con el “Tributo de la sangre”? Cuando los puritanos molestaban en Inglaterra los mandaron a América del Norte y a los delincuentes condenados a Australia, y hoy son dos grandes países. Una cosa es defender un modo de vida y otra temer a lo que está más allá de nuestra zona de confort; nos falta un esfuerzo de tolerancia y un refuerzo de principios de convivencia. Nos sobra comodidad y nos falta seguridad en nosotros mismos. Todo medido y controlado o las hordas bárbaras nos arrollarán a los pocos viejecitos que quedemos o queden. Hay que encontrar ese punto de equilibrio entre la necesaria mano de obra, o carne de impuestos, y el final por consunción.
Segundo ingrediente. Las máquinas. La productividad. En este mundo desequilibradamente globalizado hay que ser productivo, al menos, para mantener tus propios puestos de trabajo. Hay un cierto y general  temor a  la mecanización robótica. En la mayoría de los casos lo que oímos son ideas de sindicalista trasnochado. La máquina de vapor no solo aumentó la productividad sino que aumentó la producción y la capacidad de dar de comer a más personas, eso sí, con un duro periodo de ajuste, lo reconozco. La vida nunca fue fácil para la generalidad, para algunos más cómoda que para otros, pero fácil, lo que se dice fácil para casi nadie. Y no lo será: No confundan este Estado del bienestar con el Estado de la comodidad. Las máquinas no te pagarán la pensión pero te harán tener mejor renta, es decir tendrás mejores perspectivas. Salvando las distancias políticas la diferencia entre la Corea del Norte y la del Sur son las máquinas y la libertad que en nuestro caso doy por hecha.
Tercer ingrediente. Mantequilla o cañones. En las democracias se decide lo que elegir y en las autocracias el autócrata de turno dicta lo que se hace. Por eso la globalización es asimétrica. No se dejen engañar por parámetros meramente económicos, la vida es más que economía. En una parte del mundo los gobiernos están para no molestar, vigilar las normas y en todo caso para abrir posibilidades, en otra parte del mundo, posiblemente más de la mitad, los gobiernos están para controlar, imponer y dirigir. En este último caso generalmente eligen cañones en lugar de mantequilla, el pueblo generalmente malvive y/o está terriblemente sojuzgado. La hegemonía de los dictadores nunca hace feliz al pueblo. La libertad y los principios son la clave del verdadero bienestar.
Una “mixta” como ésta, y algunos aliños más, hicieron grande la sociedad desarrollada, no me atrevo a decir occidental, a pesar de todos sus pecados mortales o veniales, pecados de todas formas pero pecados en libertad.
   Bueno, a pesar de ser un mixto de verano me da para pensar. Ahí queda.
¡Hala que les vaya bien!  Un saludo de
En Las Medianías, que es mi sitio, a domingo, 26 de agosto de 2018.



"LUCES LARGAS"


 Si observan mis últimas publicaciones en esta su Gaveta y las comparan con añejas publicaciones, se darán cuenta de cómo al irme alejando de mi jubilación me empiezan a preocupar asuntos mucho mas elevados. Antes me preocupaba por asuntos mas terrenales y coyunturales, ahora me empiezan a corroer asuntos de mayor calado estratégico, me preocupa cada vez más lo que va a ocurrir y los movimientos que los pueden producir. Me preocupa, como en toda esta serie, la nula evolución de la teoría económica, si no se expone claramente el enunciado el resultado casi siempre es equivocado. Aunque siempre sepa que “errare humanum est”, hay que reconocer un error y aplicarse cada vez más en saber más, esto forma una parte indispensable de la ciencia.
En mis últimos comentarios en esta serie me he preocupado de “el desierto demográfico” y sus consecuencias, me he preocupado de la productividad, no la confundan con la competitividad, me he preocupado de la evolución de los salarios cuya evolución debe de soportarse sobre la productividad y no sobre decisiones políticas que posiblemente lleven a un nuevo gran caos. Sin decirlo me he preocupado de la ecuación “ruido-populismo-demagogia-utopía”; que proviene de la creencia de que la crisis ha terminado y vuelve la utopía y la fiesta.  El ruido de mensajeros incompetentes confunde a la ciudadanía aborregada y a los políticos “metomentodo”, entre todos están corrompiendo lentamente la democracia. Democracia y asamblearismo permanente son dos cosas totalmente diferentes, la una tiende a la libertad y a reforzar los principios, la otra suele acabar en linchamientos y dictaduras. La política se ha adueñado de la economía, no se han respetado sus espacios, aunque una y otra tienen algunos espacios comunes. ¡Hay! El corto y el largo plazo, la demagogia y la ciencia nunca son compatibles.
Las sociedades están siendo llevadas con luces cortas. Prima la coyuntura en el liderazgo. Tratamos la globalización como homogénea y no queremos ver que en bastantes casos se está tergiversando por intereses espúreos de dominio económico y estratégico. No todos los países y bloques juegan con los mismos principios. Unos respetan los derechos de la propiedad intelectual y otros se burlan de ellos y compiten deslealmente, no solo compiten sino que acumulan superávit tras superávit financiero, acabarán comprando países. A nivel global compiten sistemas políticos incompatibles, democracia y dictadura son modos de vida incompatibles. No es un problema económico, con la mano en el corazón ¿Ven posible una alianza de las democracias contra las dictaduras? Recuerden que la segunda Guerra Mundial se desencadenó no solo por motivos económicos y territoriales tuvo parte importante, fundamental, la defensa de una sociedad libre y democrática. El pragmatismo es importante pero no lo es todo. El pragmatismo total nos puede llevar a terminar esclavizados de por vida. Es para pensarlo, pongan las luces largas para ver mejor. La verdadera globalización es algo diferente. La actual es el tenebroso reino del ruido y los “fakes”, es el velo que nos impide ver el futuro con claridad. Pongan las luces largas y evalúen. Las luces cortas no penetran en la noche.
Con las luces largas la economía tiene otros perfiles, y las políticas cambian. Con las luces largas veremos que el comerciar está muy bien pero no a costa de nuestra producción, desregular está muy bien pero no puede acabar en libertinaje. La tolerancia está muy bien salvo que acaben empalándote. Casi todo está bien siempre dentro de los límites de tu propia libertad y futuro. Muchos se preocupan más de su propia cuenta de resultados que de la propia supervivencia, acabarán tirando por la borda la ciencia y los principios que han costado siglos y sangre conseguir. La economía es una ciencia de luces largas, la vida también. Por eso me preocupan tanto la educación y los conocimientos.
Los conductores novatos y los malos conductores no usan las luces largas, viven en segunda marcha. No sea inocente ponga las luces largas y dese cuenta donde nos pueden llevar con su pasividad ¡Exija que pongan la luz larga!
¡Hala que les vaya bien! Hasta después del verano. Un saludo de
En Las Medianías, que es mi sitio, a domingo, 29 de julio de 2018.