BOLSA, CRISIS, CIUDADANOS Y “MINDUNGUIS”

CICLO "LA GAVETA"
COMENTARIO Nº 13 de 11 de Marzo de 2010


El lunes por la noche volví a mi juventud mientras escuchaba al Presidente del Gobierno hablando de economía, recordé cuando empezando a estudiar la carrera y en el primer libro gordo de economía que tuve en mis manos, un libro de Samuelson, había una frase al inicio de uno de los capítulos que decía:”enseña a un loro a decir oferta y demanda y tendrás un economista”. Es verdad que muchos de los sabios que ha habido en la historia tuvieron ideas rompedoras frente a la ciencia oficial de la época. Me parece que éste no es el caso. Nos encontramos ante un personaje que se siente tocado por el dedo de los dioses y que despreciando a la academia nos quiere imponer su idea de las causas y soluciones de lo que está ocurriendo. Me da la impresión que sigue pensando que de esta crisis nos va a sacar el entorno y que el único papel que le corresponde al Gobierno está en la adopción de medidas político-sociales que palien problemas coyunturales de determinados grupos. Si además esto se convierte en votos miel y sobre hojuelas. Hemos pasado del “que inventen ellos” al “ya nos sacarán”. Sobre esto ya no vale la pena hacer más comentarios. Es lo que hay. Paul Samuelson tenía razón, por eso llegó a premio Nobel.
La semana pasada hablamos un poco de las consecuencias del de la ingente cantidad de deuda pública que los Estados han emitido para salvar al sistema financiero global. Esta semana hablaré sobre la Bolsa, el mercado financiero. Está claro que la Bolsa es la que nos trajo el miedo al cuerpo. Soy de los que piensan que no sólo la avaricia de unos pocos, muchos a nivel mundial, creó la burbuja. Creo que la componente más importante del desencadenamiento la tenemos que encontrar en la conjunción de dos hechos: el sistema de control y la tecnología. Por un lado hubo fallos reiterados en el control de los reguladores del mercado lo que propició que la tecnología tomara el control. Me explico. Tengo la impresión que los reguladores pasaron y dejaron que los operadores pusieran en manos de las computadoras las decisiones de comprar y vender. Si además está toma de decisiones estaba condicionada por complicados algoritmos, la computación de nubes de datos, en los que la dilución y enmascaramiento de riesgo cumplían un papel importante, se crearon las condiciones para un mercado no eficiente. Tanto fue así que Lehman Brothers, el banco que desencadenó el crash, tenía el día anterior a su suspensión de pagos el máximo rating posible, otro fallo general. Pero es que además están los productos derivados y combinados para hacer mayor el lío. Y los “vendedores” que sin escrúpulos o financieramente analfabetos vendían cualquier cosa sin informar al comprador de lo que compraba y todo por el “bonus”. Y el público compraba por rentabilidades antiguas no por perspectivas futuras. Y se permitió a especuladores comprar y vender acciones o bonos que no poseían, que tenían alquilados. Y se permitieron a cualquiera las operaciones a muy corto plazo, el trading. Habría que ahorcar a los inventores del análisis técnico, pero ya están muertos. Y muchas cosas más. En fin que perdimos el control. Eso era una burbuja, y claro explotó. Y la gente normal se empobreció. Y los Gobiernos empobrecieron a los Estados que es lo mismo que decir a los ciudadanos y sus hijos. Y han pasado dos años y todo sigue igual. Los poderosos y sus “mindunguis” jugando al Monopoly con nuestros ahorros. Otros más respetuosos que yo los llaman “yuppies”. Y si no se remedia volverán a jugar de nuevo.
He de reconocer que con el paso del tiempo me he oxidado y lo que es peor me he quedado obsoleto, la Bolsa ya no es lo que era. Hoy en día se puede comprar y vender cualquier valor en cualquier sitio, efecto de  internet y la globalización. Para muchos la Bolsa ha pasado de ser un mercado a un juego de azar. Antes era un mercado de expertos y sus actores eran especialistas, ahora cualquier “mindungui” con corbata, chaqueta, descapotable, rubia en minifalda y “pda” te vende lo que le mandan porque en el fondo es un comisionista.  Pero claro en una sociedad en la que a los echadores de cartas y a los falsos videntes se les paga, puede pasar de todo. El ciudadano como cliente tiene que exigir y como ahorrador tiene que mejorar su formación financiera, es el único camino. ¡Piensen antes de invertir y sean prudentes!. Y que los del G20 dejen de sacarse fotos y se pongan a trabajar y regular, aunque solo sea un poquitito.
Sin quererlo me he calentado, pero es que hay cosas que tenía que soltar. Es verdad que el sistema financiero y bancario es imprescindible para el buen funcionamiento de esta civilización, que su ausencia nos llevaría rápidamente a una nueva  edad del trueque. El dinero puede que lo inventara el diablo pero el sistema financiero es una cosa muy sofisticada  fruto de muchos años de civilización, es imprescindible. Sin el no podríamos vivir en este planeta casi 7.000 millones de personas, sobrarían la mayoría. Y no piensen que muy bien porque…. ¿estarías ustedes entre los pocos que quedaran? Un amigo mío siempre decía que a él le hubiera gustado vivir en la Edad Media hasta que se dio cuenta que ser príncipe era mucho menos probable que siervo de la gleba. Hay que pensar antes de decir las cosas y mucho más antes de invertir los ahorros de nuestra vida.
Casi sin proponérmelo me he dado pié a un próximo comentario que tratará de“La vida después de la crisis”, me comprometo para la próxima semana o la siguiente.
Gracias por su atención y, a pesar de lo dicho, disfruten de la vida.

En Santa Cruz de Tenerife, 11 de Marzo de 2010
Magoez


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PASEANDO SIN RUMBO

CICLO "LA GAVETA"
COMENTARIO Nº12 DE 4 DE MARZO DE 2010

Tengo que reconocer que he sido un adicto al café y todavía lo sería si no me hubieran descubierto que la tensión la tenía alta. Como consecuencia de ello he tenido que cambiar el café-café por café descafeinado. Me ha servido para darme cuenta de que el descafeinado ahora se diluye mucho más fácilmente que el de los años setenta en los que la disolución del café se convertía una especie de rito. En algo hemos mejorado. También he descubierto que en los sobrecitos ya no reparten oro y que a cambio de eso nos ofrecen una frase curiosa. Una de esas frases dice: “pasear sin rumbo siempre te lleva a alguna parte”. Este país pasea sin rumbo, ya veremos a dónde llegamos.
Siempre se ha dicho que la economía, mejor el sufrido ciudadano, tiene una componente psicológica. Sera por eso que uno los “best sellers” del primer semestre del año pasado fue un libro de autoayuda titulado El Secreto, que podemos resumir en que si piensas en positivo vendrán cosas buenas y todo lo contrario si lo haces en negativo, basándose en una ley que en el texto llaman de la atracción universal. Ese era el gran secreto que los triunfadores de todas las épocas guardaban. Algún asesor áurico de algún preboste nacional debió de leerlo y por eso ahora nos han puesto en marcha esa campaña que se titula “esto lo arreglamos entre todos”, www.estosololoarreglamosentretodos.org. Con la que nos van a machacar en los próximos meses y que busca recuperar la confianza perdida. Que cada uno interprete de qué confianza se trata y quien la ha perdido. Como todos sabemos cuál es el objetivo y quien la ha encargado, la campaña sólo va a servir para mejorar la cuenta de resultados de la agencia encargada de su creación y difusión.
En el comentario de la anterior semana mostraba mi preocupación en cual iba a ser el papel del Estado en la economía en los próximos años. Indicaba que el volumen de deuda generado en la crisis nos lleva a que el papel de la deuda va a ser importante en la cuentas públicas, es decir “más Estado” y por lo tanto más impuestos. La salvación del sistema financiero la vamos a pagar los ciudadanos, menos mal que va a ser a plazos. Así como en otros tiempos se hablaba de la estanflación es posible que en los próximos meses se empiece a oír hablar de “deudaflación”, una situación de crecimiento nulo para poder pagar la deuda pública. Y como tiene que haber superávit presupuestario, o al menos el déficit reglado, el Estado no podrá gastar. Por eso los recortes de Gasto Público previstos. Por eso y para mantener el rating del país (ver el comentario de la semana pasada). En España el tema se complica por la duda de si las Comunidades Autónomas y los Entes Locales van a ser capaces de apretarse el cinturón. Desde fuera nos ven como si fuéramos un país monolítico y único. El déficit público es el global. Algunos van a tener que entenderlo pronto porque de lo contrario nos arrastraran a todos a la depresión profunda y eterna. La historia económica del siglo XX está llena de países que han pasado de la opulencia a la pobreza. Y son precisamente países que vivieron su opulencia alegremente y no se prepararon para el futuro, vamos que no hicieron reformas estructurales. ¿Será nuestro caso?¿Les suena de algo?
Mientras el país se debate entre documento de partidos, documentos de organización, globos sondas, mentidos y desmentidos, y reuniones inútiles antes de empezar, la realidad es que el número de parados sigue creciendo. Ya hay 4.200.000 ciudadanos que están buscando empleo porque los parados son más. En este país de marketing y publicidad de que tener cuidado con el significado real de la palabras. Sólo quedan vigués y siete millones y medio de activos y entre pensionistas y demandantes de empleo suman catorce millones ochocientos mil ciudadanos, es decir que en este momento de la crisis a cada persona activa le corresponde 0,84 pasivos. Si enfocamos el asunto desde el punto de vista de la productividad resulta que hay que restar de los activos a los tres millones cien mil funcionarios para quedarnos con algo más de catorce millones de ciudadanos realmente productivos. No hacen falta comentarios, en este país prácticamente no trabaja nadie y lo malo no es eso, sino que una parte de los aparentemente productivos viven a costa del erario público. Y me callo porque de seguir así en este país sólo vamos a trabajar el que suscribe  el que le sirve el café, descafeinado, además de algunos amigos y familiares, entre los que están ustedes, por supuesto.
Un país se muere cuando no sabe a dónde va. Un país se muere cuando los poderes públicos dan vueltas sin ir a ningún lado y los ciudadanos se convierten en entes pasivos. Todavía no ha llegado ese momento pero de seguir activamente colgados de la telebasura llegará el momento que como al Don Quijote se nos “sorba el seso” y confundamos molinos con gigantes, tele-realidad con la vida. Estamos ante un momento crucial en el que la Sociedad Civil debe de asumir la iniciativa y parar a todos los paseantes que desde diferentes púlpitos y poltronas van de un lado para otro sin saber exactamente a dónde. Que no se haga realidad aquello que me dijo otro mago que “somos más gente que personas”. ¡Que no perdamos el rumbo!
Gracias por su atención y, a pesar de lo dicho, disfruten “activamente” de la vida.

En Santa Cruz de Tenerife, 4 de Marzo de 2010
Magoez


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