SOBRE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

PLUMA AJENA, MEDITACION 1, 23 DE JULIO DE 2010


Hace tiempo que vengo dándole vueltas a lo que se esconde detrás de “lo políticamente correcto”, me han enviado este e-mail que abre una serie de posibles respuestas. Pienso, como decía en el comentario " EL RETORNO DE LOS BRUJOS" que detrás de cada acción hay casi siempre un motivo trascendente. Que la época que estamos viviendo tiene sus grandes líneas maestras predeterminadas por el pensamiento y la ciencia oficial y que a los contemporáneos nos corresponde ejecutar como colectivo una danza ya diseñada y enmascarada en una manipulación informativa. Los verdaderos cambios son colectivos y lentos. El "tempo" de la sociedad es siempre mas lento que el del hombre. Cuando ambos se igualan ocurre “La torre de Babel”, “El diluvio universal” e , incluso, “El Apocalipsis”. Pensar en estas cosas es conveniente. Cada uno que concluya y actúe en consecuencia.
El Magóez

____________________________________________________

"La esencial intolerancia del pensamiento políticamente correcto"

Entrevista con Vladimir Volkoff
Por Marc Vittelio
[traducción de Damián Verde]



Vladimir Volkoff es doctor en filosofía, profesor de inglés, militar durante la guerra de Argelia, funcionario del Ministerio de Defensa francés y, más tarde, profesor de lengua y literatura francesa y rusa en Estados Unidos. Fue el primer escritor que Francia dedicó seriamente sus estudios a estudiar la manipulación informativa. Pariente de Tchaikovsky, es uno de los escritores mejor situados a la hora de explicar el concepto que conocemos como "políticamente correcto", tema de su último libro publicado en Editions du Rocher: "La désinformation par l’image". Nos hemos encontrado con este autor que rezuma humor y cultura por todos sus poros y que nos ha prodigado algunos consejos para combatir ese veneno que ataca nuestra sociedad.


—¿Cuál es su definición de lo "políticamente correcto"?
—Lo políticamente correcto tal y como lo conocemos en la actualidad representa la entropía del pensamiento político. Como tal, es de imposible definición puesto que carece de un verdadero contenido. Su fundamento básico es aquello del "todo vale". En él encontramos restos de un cristianismo degradado, de un socialismo reivindicativo, de un economicismo marxista, y de un freudismo en permanente rebelión contra la moral del yo. Si comparamos el hundimiento del comunismo con una explosión atómica, diríamos que lo políticamente correcto constituye la nube radioactiva que sigue a la hecatombe.


—¿En qué consiste lo "políticamente correcto"?
—Lo políticamente correcto consiste en la observación de la sociedad y la historia en términos maniqueos. Lo políticamente correcto representa el bien y lo políticamente incorrecto representa el mal. El summun del bien consiste en buscar en las opciones y la tolerancia en los demás, a menos que las opciones del otro no sean políticamente incorrectas; el summum del mal se encuentra en los datos que precederían a la opción, ya sean éstos de carácter étnico, histórico, social, moral e incluso sexual, e incluso en los avatares humanos. Lo políticamente correcto no atiende a igualdad de oportunidades alguna en el punto de partida, sino al igualitarismo en los resultados en el punto de llegada.


—¿Quién lo inventó?
—Nadie ha inventado lo políticamente correcto: nace como consecuencia de la decadencia del espíritu crítico de la identidad colectiva, ya sea esta social, nacional, religiosa o étnica.


—¿Quién lo practica?
—Lo políticamente correcto es de uso común entre los intelectuales desarraigados, pero como es contagioso, es normal que otras personas estén contaminadas sin que por ello sean conscientes de ello.


—¿Cómo podemos desintoxicarnos?
—La desintoxicación es difícil, en la medida en que vivimos en un mundo en el que los media (y la palabra media es, en sí, un barbarismo políticamente correcto) han adquirido una importancia desmesurada y son precisamente éstos los encargados del contagio masivo. El primer remedio consiste en tomar conciencia de que lo políticamente correcto existe y que circula sobre todo a través de nuestro vocabulario. El segundo, sería tomar conciencia de que el "yo" forma parte de un "nosotros" y de que ese "nosotros" debe proteger al "yo" contra el "se dice..." políticamente correcto. El tercer remedio consiste en poner en práctica la conciencia de renuncia a toda terminología políticamente correcta y a las ideologías sobre las que se apoya. Por ejemplo, hay que decir "aborto" en lugar de "interrupción del embarazo", "sordo" en lugar de "deficiente auditivo", "vejez" en lugar de "tercera edad", "sinvergüenza" en lugar de "inadaptado". Un "docente" nunca llegará a ser un "maestro".


—¿Cuáles son los estragos producidos por lo "políticamente correcto"?
—Consisten fundamentalmente en confundir el bien y el mal, bajo el pretexto de que todo es materia opinable.


—Aparte de la nación, ¿cuáles son los blancos predilectos de lo "políticamente correcto"?
—Los blancos predilectos son la familia, las tradiciones y, sobre todo, la creencia en ello, puesto que para lo políticamente correcto solo hay una verdad y lo demás es falso.


—¿Tiene usted la impresión de que Francia es uno de los países más tocados por lo "políticamente correcto"?
—Lo políticamente correcto es supranacional como todas las enfermedades. Si estamos en condiciones de afirmar que nació en determinadas universidades americanas, no es menos cierto que se expandió rápidamente por todo el mundo. Quizá en los países de tradición cristiano-ortodoxa se resiste más y mejor a esta epidemia, probablemente debido a la propaganda comunista, quizá a la propia fe religiosa. Lo hemos visto recientemente con los casos de Serbia y Rusia.


—¿Cómo detectar a una persona "políticamente correcta"?
—Una persona políticamente correcta se considera a sí misma tolerante, pero no practica la tolerancia...


—¿Cómo evitar la contaminación?
—Es verdad que lo políticamente correcto nos acecha y se presenta siempre con argumentos inocentes y de fácil asimilación. Se trata de rechazar su inocencia y repudiar esa facilidad de asimilación. Es necesario, asimismo, prevenirse contra el mimetismo de hablar como los demás. Repito aún a riesgo de parecer pesado, el vocabulario políticamente correcto es el principal vehículo de contagio. En cualquier caso, hay que afirmar que lo políticamente correcto es una fe débil y que, como tal, no resiste a una enérgica aplicación del espíritu crítico. No hay que ser sumisos a los sentimientos y opiniones generalizados: el espíritu contradictorio más obtuso vale siempre más que la aceptación liberal del pasto mediático.


—Según vd., ¿cuáles pueden ser las consecuencias a corto y medio plazo del triunfo de lo "políticamente correcto"?
—Lo políticamente correcto prepara el terreno de forma ideal para las operaciones de desinformación y para la expansión de la mundialización. Cuando todo el mundo crea que las verdades pueden ser objetos de truque, de que no existen ni verdades ni mentiras, el mundo estará preparado para recibir la misma propaganda, de participar de la misma pseudo-opinión pública fabricada para consumo universal. Y esta pseudo-opinión pública aceptará cualquier acción, incluidas las más brutales que indefectiblemente irán en beneficio de los manipuladores.



(Obras de Vladimir Volkoff sobre la manipulación de la información: "Le montage", "La désinformation, arme de guerre", "Petite histoire de la désinformation", "Désinformation, flagrant délit", "Manuel du politiquement correct" y "La désinformation par l’image")

“RETRATO ROBOT Y CIERRE DE GAVETA”

CICLO “LA  GAVETA”
COMENTARIO Nº 33 DE 22  DE JULIO DE 2010


Soy de los pocos que pueden decir que tienen una Licenciatura en la especialidad de “Economía Cuantitativa”, en econometría y alrededores. Quizá por eso siempre he puesto en solfa los datos de las encuestas y barómetros. Como conozco las tripas sé de qué pie cojean. Todo eso sin pasar por “la cocina” del cliente, donde por cierto también he estado. Me pasa como a los químicos que de un electrón pueden saber dónde está o cual es su energía y velocidad, pero no ambas cosas a la vez. A los datos de las encuestas hay que tomarlos como aproximaciones pero aún así me parece importante el hacer un ejercicio buscando la “dorada mediocridad” del ciudadano promedio de este País. Estos últimos días han caído en mis manos varios barómetros que me van a permitir hacer ese “retrato robot”.

¡No olviden que se trata de un promedio! El ciudadano “Golden Mean” se dice católico (73%) y  practicante eventual, políticamente se considera de centro izquierda, pero la praxis me ha demostrado que siempre se coloca un paso más a la izquierda de donde realmente está, su nivel de estudios es de primaria o secundaria (44% y 28%), los que no tienen estudios está mas en  paro que la media (47% y 20%), percibe que su situación económica personal es regular o mala (49% y 17%), piensa que la situación económica general es mala o muy mala (41% y 38%, CIS: Barómetro Junio 2010),y piensa que dentro de un año será igual o peor (39% y 36%), piensan que el paro, los problemas económicas y la clase política son nuestros grandes y mas graves problemas ( 76%, 53% y 21% respectivamente), le importa bastante poco la Unión Europea (71%) y no se considera totalmente ciudadano de europeo (6%) sino español (53%), si bien reconoce que las decisiones de la UE nos afectan directamente (49%) y que España pesa poco o nada en la toma de decisiones (43% y 20%). Lo malo es que la mayoría, el 84%, piensa que ni Zapatero ni Rajoy nos pueden sacar de esta. Si siguiéramos buscando indicadores el resultado sería cada vez más frustrante. ¡Ni los jardineros y mucho menos los agricultores, ven brotes verdes! Es un cuadro de desesperanza generalizada. Pero hay un dato que a mí me preocupa más, cada vez la desviación típica de la muestra es menor, lo que significa que cada vez hay más ciudadanos que se identifican más con el ciudadano medio ¡Cada vez mas ciudadanos adocenados! Solo el 4% de los parados considera a los sistemas oficiales con capacidad para sacarlos de su situación. El 80% de los ciudadanos confiesan que en este momento, a pesar de la bajada de retribuciones, le gustaría ser funcionario. ¡Este es nuestro autorretrato! Así nos vemos.
Nunca me ha parecido adecuada la idea de Horacio en sus “Odas” de considerar la “aurea mediocritas”, la dorada mediocridad, como un objetivo de vida. El que reduce su  objetivo en la vida a tratar de conseguir el punto medio en todo, incluso entre las penas y las alegrías, no vive. La filosofía “hedonista epicureista” de conformarse con lo que se tiene solo garantiza una vida sin emociones y sin afán de mejora. Como dice el refrán: “Camarón que se acomoda se lo lleva la corriente”. En un rebaño dócil nos quieren convertir.
¿Cómo nos ven? Ha caído en mi correo un documento chileno elaborado por Corporación Latinobarómetro, que es muy interesante en su conjunto, vale la pena leerlo, pero yo lo traigo aquí porque una parte del análisis está dedicado a la imagen que en Latinoamérica tienen de España. Antes un dato global que es muy significativo, cuando a los entrevistados se le pregunta si creen que sus vidas y el país van en la dirección correcta, el 78% considera que “él y su familia van en la dirección correcta” mientras que solamente el 45% consideran que “el país va en la dirección correcta”, la sociedad civil como motor. En uno de los apartados se pregunta sobre “los países potencia”, entre los que se encuentra España. Dato importante: los intelectuales sudamericanos ven a España como una potencia. Pero lo más relevante son los resultados: la mejor opinión la reciben los EEUU un 74%, pero el segundo país con mejor opinión es España con un 65%, por delante de Japón, el conjunto de la Unión Europea, Canadá y China, por ese orden. ¿Nos ven mejor de lo que somos? ¿Somos como nos vemos? Probablemente ni lo uno ni lo otro, lo que es seguro es que la sociedad española es mejor de lo que nos venden los “criticones habituales”. Esto es como en el deporte, desde dentro pensamos que sonó la flauta por casualidad pero la realidad es que hay capacidad de sacrificio, tenacidad, conocimientos y capacidad de  organización y autoestima suficientes para triunfar en fútbol, baloncesto, motos, tenis, triatlón, etc. Parece que alguien nos quiere aborregados y el reto está en ser más emprendedores. ¡Oiga: Desaborréguese ya! ¡Yo creo en todos ustedes!
Este de hoy es el último comentario de este ciclo para “La Gaveta”. Han sido 33 comentarios semanales, 99 páginas, unas 31.350 palabras y 104 comentarios de los amigos lectores, todos interesantes: unos mordaces, otros punzantes y cortos, y todos inteligentes y sabios. Gracias a todos a los oyentes y a los 4300 visitantes del “Blog de Magóez”. Hago votos para que esa  isla de libertad y conocimiento llamada “La Gaveta” siga navegando mucho tiempo, conmigo o sin mí. Para este mago ha sido un honor compartir este tiempo con todos ustedes. Yo por mi parte también seguiré. Nos veremos en la vida.

 

Gracias por su atención y, a pesar de lo dicho disfruten de la vida y un abrazo de su amigo,

El Magóez
En Santa Cruz de Tenerife, 22 de Julio de 2010.

INDICE DE COMENTARIOS PUBLICADOS